Diarios de Coyoacán: cápsula 2, el “ahorita” en México
- 30 ago 2024
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Andaba ya en mi primer trabajo real y profesional en México, en SigmaDos, y claro ahí fue cuando descubrí que lo indefinido tenía nombre propio y era una palabra muy mexicana: “AHORITA”.
Hasta entonces, con un internet en ciernes (año 2002), sin redes sociales a “tutti plein”: un Facebook por aquí, un Hi5 por allá, y viviendo la vida de semi-estudiante retirado con un par de españolit@s, mi relación con el vocabulario profundo de México se limitaba a unos cuantos nuevos cuates y la radio. Por que ni televisión teníamos en el departamento. Y luego, en las clases de maestría no se utilizaban expresiones soeces o indefinidas.
Así que, para aquel momento de mi recién estrenada carrera profesional, el “ahorita” entró en mi vida casi de golpe y de sorpresa, por lo que tenía que poner freno a aquella indefinición intranquilizadora que evocaba ansiedades incipientes.

Obvio que las percepciones temporales para este tipo de dícticos son muy diferentes si vienes de Nueva York o Londres, o habitas en Ocuituco o Zacualpan. Nada que ver.
Ese “ahorita”, en realidad se hunde en las raíces de la idiosincrasia mexicana, por lo que NO lo encontrarás en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Sin embargo, podríamos acercarnos a un significado del “ahorita”, que según datos del Diccionario de americanismos, en México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Perú y Bolivia conviven "ahora" (con el significado de "hoy, en el día presente"), "ahorita" (que es "dentro de un momento, más tarde") y "ahoritita" (que significa "ahora mismo"). Como vemos, el adverbio de tiempo (ahora) deriva con el diminutivo hacia algo más etéreo, indefinido totalmente y vamos a ver por qué.
El “ahorita” posee una naturaleza vaga…muy flexible, muy indefinida. Puede ser en unos minutos, en una hora o ¡NUNCA! Te puede sacar de quicio si piensas que puede suceder en base a tus expectativas y te puede dar una crisis epiléptica sin padecer la enfermedad.
Por aquí os dejo mi primera anécdota con el “AHORITA” mexicano:
Sería el año 2003 o 2004 cuando corríamos el campo de un proyecto con una marca koreana de electrodomésticos que coordinaba la oficina de SigmaDos en Madrid. Ya estábamos en las entregas y no había que hacer el informe/reporte, pues sólo teníamos que enviar una base de datos en ASCII o Excel. En la última llamada con Madrid la coordinadora nos preguntó cuándo enviaríamos la base y nuestro gerente de estadística, Marcos, respondió: “Sí, ahorita se la enviamos…”. Yo en ese momento no sabía si reírme, llorar, aplaudir o tirar pesetillas. Total, donde manda capitán, no manda marinero, pensé. Y todos tan panchos al final de la llamada. Aunque, claro, conociendo a los colegas de Madrid y más aún al cliente final y su estricta puntualidad….sabía que no podía acabar ahí, sin más. Por lo que a los pocos minutos me llama la coordinadora del proyecto de Madrid, sabiendo que yo era español, me pregunta: “Oye, Fernando, ¿eso de ahorita qué es?, ¿ya pasaron 3 minutos y no me ha llegado la base”. ¡¡¡Cuate, aquí hay tomate!!! Traté de tener un tono conciliador y no clavarle una puya al bueno de Marcos, al fin y al cabo, a mí me pagaba SigmaDos México. En lugar de darle la definición mexicana del “ahorita” a mi colega madrileña para terminar con su inquietud por los suelos, no me anduve por las ramas y le dije: “dame 30 segundos y regreso contigo”. Y me lancé todo deprisa y corriendo a la oficina de Marcos, que andaba en una llamada y yo gesticulando con las manos de la urgencia de mi intención. Imaginaos la escena: cómica a más no poder.

Al minuto y medio, y viendo mis aspavientos, el bueno de Marcos cuelga el teléfono y me pregunta qué pasa. Le explico que tengo a la coordinadora de Madrid en la línea y nada más quería preguntarle: “Oye, ¿en cuántos minutos le envías la base?”. Y va el tío y me dice: “Ah, nada, en 5 minutos se la envío por correo”. Y ahí agradeciendo su respuesta regresé para decirle a mi interlocutora: “En 10 minutos te hacemos llegar la base”…casi arrepentido de no haberle dicho 15 o 20 minutos por si acaso. Pues en muchas ocasiones el “ahorita” significa “no me estés fastidiando”, “no te la voy a enviar”, “vete a chingar a tu madre”, “te la enviaré en cuanto termine todos mis pendientes”, “el 20 de Noviembre” o algo por el estilo.
Otras afecciones del “ahorita”:
-Ahorita vi a María en la calle: “hace rato”
-Ahorita llego a la reunión, no me tardo: “voy (muy) tarde”
Con tono de urgencia:
-Ahoritita les tomo la orden: “no me tardo”
Pienso que el “ahorita” tiene que ver un poco o mucho con el sesgo de cortesía: para no decir que no, muchas veces se utiliza el “ahorita”.
Moraleja: ojito con el “ahorita”, explora el contexto, ¡sobre todo si estás en México!
Me despido con ondas de espectro geoestacionario, ¡hasta la próxima!
Fernando




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