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Un lugar en el mundo

  • hace 4 días
  • 3 Min. de lectura

de Adolfo Aristarain



Hoy murió a los 82 años Adolfo Aristarain. Debió ser 1997 o 1998 cuando vi Martín Hache. Luego uno deja películas para el lugar correcto, el momento adecuado y luego la vida te voltea todo.


Me pasa con los libros, García Márquez por ejemplo. Leí todos sus libros menos uno: El amor en los tiempos del cólera. A veces espero que llegue a mis manos por azar o simplemente sé que será para más adelante. Apenas conozco que la historia transcurre en Cartagena de Indias.


Es curioso, la misma Cartagena que defendió el Almirante Blas de Lezo en 1741, uno de los mayores héroes españoles de todos los tiempos y apenas un desconocido en cualquier escuela de primaria o secundaria de España. Un tipo que comandó una fuerza de apenas 3.000 hombres y seis navíos contra la mayor flota británica jamás reunida, compuesta por 186 barcos y 27.000 soldados bajo el mando del almirante inglés Vernon.


Así que como homenaje a Aristarain me puse a ver Un lugar en el mundo (1992). Y me pareció que estaba leyendo un libro o como cuando percibes que la vida vuela, los chicos crecen y por ahí sigues buscando un lugar en el mundo. O quizá ya lo encontraste.



Federico Luppi y Cecila Roth hacen unos caracteres soberbios y también José Sacristán, sin embargo es la historia la que te va envolviendo, ese flashback del inicio que regresa al final. Hay retazos de Rayuela, de John Ford, de intimismo y de contar historias con alma, de las que te atrapan y no te sueltan.


Incluso hay un cierto aire a Novecento en la otra historia, la reivindicativa, de clase, política.


Y claro, aunque ya pasaron casi 30 años, cuenta de refilón cómo es la historia de Argentina. Me hizo recordar un artículo de El País que leí hace un par de décadas. Trataba justo de la historia de robar un país y cómo los políticos inventaban una manera de robar y cuando se acababa, ¡pum!, sacaban una nueva forma de robar. La misma Argentina que contaba Eduardo Galeano en Las venas abiertas de América Latina.


Sin revelar las historias principales, también trata sobre el amor y las palabras que quedan sin pronunciar, así como las miradas que se encuentran y lo expresan todo sin necesidad de hablar.


Resulta que era domingo y, entre la noticia y que tal vez estaba nostálgico, decidí verla. Aquí la comparto. Esta vez la encontré en YouTube y tiene buena calidad:



Durante esos años, recibió varios premios destacados:


Nominada al Oscar: mejor película de habla no inglesa representando a Uruguay, aunque fue retirada del concurso tras la nominación.

Goya: Mejor película extranjera de habla hispana 1992. Recibió el Premio Goya a la Mejor Película Iberoamericana otorgado por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España.

Obtuvo 2 premios en el Festival de San Sebastián, incluyendo la Concha de Oro.

Premios Cóndor de Plata de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina 1993:

Participó en el Festival Internacional de Cine de Friburgo, Suiza, en 1993.

Recibió el Premio Kikito al mejor filme y el Premio de la Crítica.

Festival de Cine de Gramado Latino y Brasileño, Brasil 1993.


Adolfo Aristarain se ha ido, pero nos deja su legado a través de sus películas.


Los quiere, con ondas de espectro geoestacionario:


Fernando

 
 
 

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