Diarios de Coyoacán: Soldados de Salamina: libro & película
- 6 sept 2024
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 3 oct 2024

Era seguramente el invierno tropical de 2001, y pasar un rato en la Librería Gandhi de Miguel Ángel de Quevedo siempre era un placer. Desde allí, me dirigía al Fondo de Cultura Económica, donde podía encontrar cualquier libro interesante de historia, sociología, filosofía o alguna novela clásica aún sin leer. Estas visitas hacían que las tardes tuvieran sentido. Fue por esos días cuando conseguí y leí Soldados de Salamina, sin saber que los seis meses de mi beca de doctorado se convertirían en más de dos décadas.
La última vez que vi ese libro estaba en la estantería de mi habitación en Granada. Ya lo perdí, aunque seguro quedó en alguna caja olvidada con el resto de mis libros, que para mí tienen el mismo valor que cualquiera de las medallas de atletismo que gané. Lo dejé allí en una de esas visitas anuales antes de la pandemia.

En aquel entonces, no sabía que Soldados de Salamina adquiriría tal notoriedad ni la cantidad de premios que ganaría Javier Cercas. Me pareció un excelente libro lleno de detalles, por lo que no me sorprendió su relevancia. Aún recuerdo haber leído alguna entrevista a Cercas en El País o El Mundo, donde mencionaba vivir en Gerona/Girona, una ciudad encantadora con una excelente calidad de vida.
Pocos años después de su lectura, muy recomendable por cierto, me llegó la noticia de que David Trueba había dirigido la película en 2003, cuyo guion se basó en el libro de Cercas. Contrariamente a lo que me suele suceder cuando leo un libro que me gusta, y prefiero no ver la película para no desvirtuar la imaginación intacta que me dejó; en esta ocasión sentía una irresistible curiosidad por verla. Quizá por los actores: Ariadna Gil, un jovencísimo Diego Luna, Joan Dalmau, Ramón Fontserè y María Botto, entre otros.
Anduve buscando la película durante años y revisaba periódicamente alguna plataforma en internet. Llegué tarde a Play de RTVE.es y ya no estaba disponible; lo mismo ocurrió con Netflix y otras plataformas. Pensaba que quizás tendría suerte y la pondrían nuevamente en La2 durante una de mis visitas a Granada. Veía pequeños cortos y algún tráiler en YouTube que me dejaban con cierta frustración; incluso participaba en debates literarios sobre ella. Hasta que hoy por fin la encontré y, como un niño pequeño, me dispuse a verla. Curiosamente, la hallé en una web rusa tras realizar una nueva búsqueda booleana, sin subtítulos y completamente en versión original: https://ok.ru/video/1279612815933
Fue un acierto darle el papel del “escritor Cercas” a Ariadna Gil. Todos los actores brillan en sus interpretaciones; Ariadna da con la tecla en su rol. Miralles, interpretado por Dalmau, clava el personaje tal como se describe en la novela. Reconozco que me emocioné y derramé unas lagrimillas; incluso recordé un viaje al sur de Francia con mi padre y mis hermanos. Si bien no recuerdo si llegamos a Dijon (¿o sí?), recorrimos Collioure, Narbona, Perpiñán, Toulouse, Carcasona, Nimes, Avignon, Montelimar, Valence, Grenoble y Annecy, donde llegaron mis primeras palabras en francés, mucho antes de aprender la lengua de Balzac.

La película me parece una crítica poderosa hacia cualquier tipo de guerra: “por inútil y estúpida”, ilustrando el caos y la crueldad pero también la generosidad y el heroísmo.
Sin ánimo de revelar detalles sobre la trama, me pareció un guiño del destino encontrar la canción “Suspiros de España”. Javier Cercas tuvo el talento para describirlo en su libro con sumo detalle y David Trueba mostró total intención al respetar y captar la emoción a través de planos que nutren la historia con toda la intensidad del momento, otorgándole profundidad y sentido.
1'11" Fragmento de Suspiros de España en la película Soldados de Salamina
No te puedes perder el final de la película, ahí todos brillan y la bordan: Javier Cercas, David Trueba, Ariadna Gil (Lola Cercas), Joan Dalmau (Miralles).
“Un lector vive mil vidas antes de morir. Aquel que nunca lee vive solo una.” George R.R. Martin
Los quiere y estima con ondas de espectro geoestacionario:
Fernando




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